Noticia publicada en el diario
La Voz de Galicia del 7 de Septiembre de 2010.
<< EDITADO 09/09. Otra noticia que aclara lo sucedido el día 7 de Septiembre en
La Voz de Galicia.
Esto ya me parece más factible. >>
Leyendo la edición digital de este diario me topé con esta noticia (pinchar en el enlace de La Voz de Galicia).
Analizando pormenorizadamente el artículo creo que hay una serie de cosas que debería comentar.
En primer lugar se debe recalcar la importancia de la vigilancia continuada de la zona de responsabilidad primaria (lámina de agua) y zona de responsabilidad secundaria (arena). Hasta aquí puede resultar evidente, pero si tenemos en cuenta que según se establece en el SAPRAGA (decreto de Salvamento en Praias de Galicia) se establece que deberá disponerse de un socorrista por cada 500 metros de playa. Sabiendo además que la zona de lámina de agua destinada al baño, comprende un espacio de hasta 200 m. desde la orilla. Esto equivale a un total de 1000 m2 de zona de responsabilidad primaria para un socorrista, y a esto hay que añadirle la superficie de responsabilidad secundaria y la terciaria (instalaciones anexas como aparcamiento, zonas de ocio próximas etc. aunque menos importantes, también pueden producirse accidentes). En definitiva, mucha zona de responsabilidad para una única persona, incluso la dificultad de vigilar se complica de manera exponencial con el número de usuarios que acuden a los arenales con buen tiempo. Afortunadamente los ayuntamientos o empresas privadas que gestionan estos servicios suelen contratar un mayor número de socorristas, pero aún así, a mi criterio, son insuficientes por diversos motivos:
- No permiten una correcta rotación de los socorristas para su descanso. Es imposible estar más de 30 o 40 minutos seguidos vigilando la lámina de agua de manera eficiente.
- Muchas veces es el propio socorrista el que debe aplicar los primeros auxilios. Mientras realiza esta atención no puede vigilar las zonas de responsabilidad.
- No permiten el trabajo en parejas. El socorrismo es una labor de trabajo en equipo, al igual que es impensable mandar a un policía solo a un servicio, es impensable entrar al agua sabiendo que no tienes apoyo de ninguno de tus compañeros.
Las tres causas más comunes por las que una persona se ahoga aún cuando existe un servicio de socorrismo, quedan recogidas en el factor RID:
- No Reconocer los signos universales de ahogamiento: Las víctimas muestran unos patrones muy comunes en todos los procesos de ahogamiento que el socorrista debe conocer, para intervenir lo antes posible, incluso antes de que la situación se torne complicada. Esto se soluciona con una buena formación de base para los socorristas acuáticos.
- Intromisión en las labores de vigilancia: como ya dije, el caso de los primeros auxilios, es un ejemplo claro de esta intromisión. No hay ningún problema en que un socorrista sea también el técnico en primeros auxilios de una playa o instalación, siempre y cuando tenga compañeros de respaldo que prosigan con las labores de vigilancia de la zona de responsabilidad. La mayoría de las veces esto se soluciona con una correcta organización de trabajo en equipo o con la contratación de más personal.
- Distracciones en las tareas de vigilancia: lo más común... teléfonos móviles que suenan, amigos que hacen visitas y nos hacen apartar la vista de las zonas de responsabilidad.
Se lee en el artículo que la víctima agitaba los brazos, un patrón de comportamiento clave en una víctima activa, una víctima que ya lucha por no tragar agua, ya no controla la situación. El siguiente paso es la entrada en PCR (parada cardio respiratoria). Otro dato clave, cabeza abajo y pelo delante de la cara, parece mentira pero tiene su lógica.
La siguiente circunstancia que me llama la atención es el maletín de primeros auxilios. Una norma básica que no nos cansamos de repetir en nuestros cursos, es la realización de un check list de comprobación antes de la apertura del puesto cada mañana. Revisar todo el material, tanto el de primeros auxilios como el propio dedicado a salvamento acuático. Todos los recursos deben estar listos para ser utilizados en caso de necesidad.
Si sigo leyendo me encuentro con que los dos rescatadores le hicieron maniobras para extracción del agua de las vías aéreas. Un socorrista acuático nunca extrae agua de las vías aéreas. Simplemente deberán vigilar que estas vías aéreas estén permeables, tapar a la víctima y mantenerla en posición de espera valorando constantes vitales continuamente hasta la llegada de los servicios de emergencia. La realización de una valoración secundaria durante este período de tiempo puede ayudar a detectar alguna complicación que exista en la víctima, información que puede resultar de gran utilidad para la movilización del recurso más correcto o para el personal de la ambulancia. Me imagino que esto es lo que sucedió.
Respecto a lo del helicóptero, no voy a añadir nada. No creo que pudiesen hacer más de lo que ya hizo la ambulancia.
Que nadie se tome esto como un ataque frontal, simplemente como un vistazo a las debilidades para tener en cuenta en diseño de futuros dispositivos de riesgo previsible.